Estación internacional de Canfranc

La Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc es un esplendoroso edificio bañado de diversas influencias arquitectónicas que se concibió como gran escaparate de España ante los visitantes extranjeros.

La construcción de la Estación Ferroviaria Internacional de Canfranc se inscribe dentro del proyecto de creación de un paso fronterizo a través de los Pirineos que comunicase España con Francia a través del túnel del Somport. Así, tan sólo se hizo necesario unir mediante el ferrocarril Jaca con Canfranc y abrir el túnel de Somport (finalizado en 1915), situándola en el valle de los Arañones.

Vista nocturna de la Estación Internacional de CanfrancLas compañías Midi Francés y Norte de España presentaron el proyecto de la estación internacional entre 1909-1910, comenzada en 1915, tras la Primera Guerra Mundial, y finalizándose en 1925. La estación inaugurada por el rey Alfonso XIII entra en servicio en julio de 1928, conoce un momento de esplendor en los años treinta, y se cierra entre 1945 y 1949 por desacuerdos políticos con el gobierno francés.

Vista de la Estación internacional de Canfranc

Edificio de la Estación Internacional
Vista superior
Estación Internacional
Vista frontal de la Estación

Desde el punto de vista arquitectónico, consta de un edificio principal, varios muelles para trasbordo de mercancías, y el depósito de máquinas. En su construcción se han utilizado diferentes materiales como el cristal, el cemento y el hierro, propios de la arquitectura industrial del momento.

Llegada a la Estación Internacional del primer tren de Francia. Foto: F. de las Heras
Vista de la Estación a principios del siglo XX. Foto: F. De las Heras
Detalle

El edificio de pasajeros destaca por su desarrollo longitudinal, que se articula gracias a tres volúmenes destacados en altura, que se sitúan en sus extremos y en el centro. El cuerpo central cobija el vestíbulo donde se encontraban las taquillas. Grandes ventanales, pilastras de sabor clasicista y trabajo en madera de gusto Déco se combinan para crear un espacio suntuoso.

En los cuerpos laterales, se acomodaban el puesto aduanero, la comisaría de policiá, correos y un hotel internacional. Disponía además de dos pasos subterráneos.

Al exterior, estos volúmenes presentan tejado curvo apizarrado a cuatro vertientes, y se coronan con cuatro pináculos apiramidados dispuestos en sus flancos. Los dos pisos del cuerpo se abren mediante arcos de medio punto a la zona de las vías y sobre estas dos galerías se abre una nueva teoría de vanos abuhardillados en la cubierta apizarrada, que denota la clara influencia de la arquitectura francesa.

Bibliografía:

"El oro de Canfranc". Autor: José Ramón Campo.
"CANFRANC. El mito". Varios autores. Editorial Pirineum