Ruta: Estiviellas-Tortiellas

Interés:

Al ascender, en la mitad inferior, atravesamos masas adultas y especialmente densas de pino silvestre, haya y monte mixto de frondosas. En la mitad superior nos encontramos, además de al pino silvestre y el pino negro, con un bosque abierto donde también encontramos tres especies de coníferas alóctonas provenientes del medio alpino que son el alerce, la pícea y el pino mugo. La mayor parte de estas masas tienen su origen en la repoblación forestal. Los pies arbóreos de la cabecera del barranco de Estiviellas presentan la característica curvatura basal originada por la deformación juvenil de los árboles producida por el empuje de la nieve.

En el camino de descenso el medio está totalmente dominado por los pastizales de alta montaña en buena parte extendidos por la mano del hombre hasta cotas correspondientes al medio subalpino susceptible de albergar masas arboladas. Se trata de un pastizal muy productivo e interesante para el ganado y la fauna herbívora donde podemos encontrar sarrios.

En el tramo de descenso se disfrutará de hermosas vistas del entorno del ibón de Tortiellas, situado al norte de los picos de Los Lecherines. Se tienen desde esta ruta también buenas vistas de la cara norte del Pico de la Garganta de Aisa y del Pico del Aspe. El entorno de Tortiellas es un antiguo Circo Glaciar colgado desde donde se tiene acceso a estos picos por su cara norte. Desde el ibón pasaremos posteriormente, tras ascender a Tortiellas Alto, a descender por el extremo noroeste del Circo de Rioseta, otra muestra del modelado glaciar que sufrieron estos valles.

Desde esta ruta nos podemos acercar a las obras de protección pasiva frente a aludes de nieve situadas en la parte inferior del barranco de Estiviellas, al oeste de la iglesia. Se trata de un enorme muro de contención ejecutado con tierra del entorno y con una base de escollera y un poco más arriba de grandes cilindros de hormigón armado. Estos segundos elementos tienen el objeto de obstaculizar y minimizar la energía de los posibles aludes que puedan descender por el barranco de Estiviellas y que no hayan podido ser detenidos más arriba.

Al ascender, y desde la margen izquierda del barranco de Estiviellas, tenemos acceso a los diques vacíos y rastrillos situados en el cauce del barranco de Estiviellas. Estos diques tienen una longitud creciente en sentido ascendente que es de 25, 42 y 64, 64 y 80 metros respectivamente. El superior, y de mayores dimensiones, como se ha comentado antes, se destruyó por el alud de 1986. Los diques son de mampostería de piedra y se puede transitar por la parte superior de los mismos en los tres inferiores. Desde la parte superior de los diques y su entorno tenemos muy buenas vistas del canal de aludes de Estiviellas. Este canal sufrió en el año 1986 un gran alud de nieve polvo que eliminó la masa de pinar establecido y donde prospera actualmente un bosque mixto compuesto principalmente por frondosas.

Desde los diques y algún pequeño claro tenemos vistas de la vertiente este del valle de Canfranc a la altura de la estación internacional. Observamos enfrente las cuencas de los barrancos de Picaubé, Cargates, Epifanio y Samán con sus canales de aludes y las obras de estabilización del manto nivoso ejecutadas para la protección de la estación internacional de tren en la primera mitad del siglo XX. Estas obras consistieron principalmente en la construcción de multitud de muros de piedra, algunos de grandes dimensiones, en la cabecera de estos barrancos.

En la cabecera de la cuenca del barranco de Estiviellas encontramos multitud de muros de contención de aludes construidos en piedra y algunos de ellos, sobretodo en la margen derecha del barranco, son de grandes dimensiones. También encontramos puentes de nieve, construidos con hormigón armado, en dos localizaciones muy concretas y que son accesibles por caminos de aproximación desde la ruta. La ruta también nos permite aproximarnos a las redes metálicas colocadas en la base de los cantiles rocosos que cierran la cuenca por el extremo suroeste. Se trata de infraestructuras de más reciente construcción y que ya se encuentran fuertemente deterioradas poniendo en evidencia el mejor comportamiento de las obras ejecutadas en la primera mitad del siglo XX.