Ruta: Paso de Los Sarrios

Interés:

Al ascender, en la mitad inferior, atravesamos masas adultas y especialmente densas de pino silvestre, haya y monte mixto de frondosas. En la mitad superior nos encontramos con un bosque abierto donde domina una mezcla de coníferas de alta montaña donde aparecen hasta tres especies alóctonas provenientes del medio alpino que son el alerce, la pícea y el pino mugo. La mayor parte de estas masas tienen su origen en la repoblación forestal. Los pies arbóreos de la cabecera del barranco de Estiviellas presentan la característica curvatura basal originada por la deformación juvenil de los árboles producida por el empuje de la nieve.

Tras atravesar el Paso de los Sarrios la ruta pasa a avanzar por el dominio calizo de altura con presencia de resaltes rocosos, muestras de una fuerte estratificación, dolinas, cuevas, grietas, lapiaces, etc. Destaca por encima de todo la posibilidad de acceder a la gruta helada de los Lecherines con solo desviarnos unas decenas de metros de la ruta. Esta gruta es perfectamente visitable al final del invierno y al comienzo de la primavera para poderla disfrutar al máximo. Pero por otro lado constituye una época peligrosa para avanzar por el paso de los Sarrios e incluso por el canal por el que se desciende al Lecherín Bajo.

En los entornos de la Majada de Lecherín Bajo y del refugio de Gabardito domina la cubierta herbácea de pastizales subalpinos. Entre ambas zonas cruzamos por un denso pinar de pino negro y pino silvestre. En nuestro descenso desde la Majada de Gabardito pasamos alternativamente por un pinar, un abetal (en la proximidad de la fuente de Abetazos) y de nuevo por un pinar hasta acceder a las proximidades del barranco de los Mesés. En el cauce del barranco de los Mesés nos encontramos repoblaciones muy interesantes de aliso y un entorno aterrazado donde se ubicaba el antiguo vivero forestal que suministro de planta la repoblación de estas laderas.

Destacar el interés de la parte inferior del descenso que transita por las proximidades del corregido barranco de los Mesés donde destacamos los muros de laterales de encauzamiento del curso y los diques totalmente integrados con el entorno natural actualmente.

Desde esta ruta nos podemos acercar a las obras de protección pasiva frente a aludes de nieve situadas en la parte inferior del barranco de Estiviellas, al oeste de la iglesia. Se trata de un enorme muro de contención ejecutado con tierra del entorno y con una base de escollera y un poco más arriba de grandes cilindros de hormigón armado. Estos segundos elementos tienen el objeto de obstaculizar y minimizar la energía de los posibles aludes que puedan descender por el barranco de Estiviellas y que no hayan podido ser detenidos más arriba.

Al ascender, y desde la margen izquierda del barranco de Estiviellas, tenemos acceso a los diques vacíos y rastrillos situados en el cauce del barranco de Estiviellas. Estos diques tienen una longitud creciente en sentido ascendente que es de 25, 42 y 64, 64 y 80 metros respectivamente. El superior, y de mayores dimensiones, como se ha comentado antes, se destruyó por el alud de 1986. Los diques son de mampostería de piedra y se puede transitar por la parte superior de los mismos en los tres inferiores. Desde la parte superior de los diques y su entorno tenemos muy buenas vistas del canal de aludes de Estiviellas. Este canal sufrió en el año 1986 un gran alud de nieve polvo que eliminó la masa de pinar establecido y donde prospera actualmente un bosque mixto compuesto principalmente por frondosas.

Desde los diques y algún pequeño claro tenemos vistas de la vertiente este del valle de Canfranc a la altura de la estación internacional. Observamos enfrente las cuencas de los barrancos de Picaubé, Cargates, Epifanio y Samán con sus canales de aludes y las obras de estabilización del manto nivoso ejecutadas para la protección de la estación internacional de tren en la primera mitad del siglo XX. Estas obras consistieron principalmente en la construcción de multitud de muros de piedra, algunos de grandes dimensiones, en la cabecera de estos barrancos.

En la cabecera de la cuenca del barranco de Estiviellas encontramos multitud de muros de contención de aludes construidos en piedra y algunos de ellos, sobretodo en la margen derecha del barranco, son de grandes dimensiones. También encontramos puentes de nieve, construidos con hormigón armado, en dos localizaciones muy concretas y que son accesibles por caminos de aproximación desde la ruta. La ruta también nos permite aproximarnos a las redes metálicas colocadas en la base de los cantiles rocosos que cierran la cuenca por el extremo suroeste. Se trata de infraestructuras de más reciente construcción y que ya se encuentran fuertemente deterioradas poniendo en evidencia el mejor comportamiento de las obras ejecutadas en la primera mitad del siglo XX.

El tramo comprendido entre el refugio y el Paso de los Sarrios es de gran interés pues la ruta transita por la cabecera del barranco de Secrás y nos permite ver y aproximarnos a las instalaciones de Gazex allí existentes. Estas instalaciones (consistentes principalmente en unos depósitos, unas conducciones y unos “cañones”) tiene el objetivo de provocar pequeños aludes que eviten la acumulación de importantes espesores de nieve en la cabecera de este barranco en cuya base se localiza la entrada sur al túnel carretero de Somport.

Ya en el Paso de los Sarrios, y entorno a la línea divisoria superior del barranco de Secrás, nos encontramos con una serie de infraestructuras de metal y madera separadas entres sí entre 6 y 8 metros y consistentes en unos paneles viraviento. Estos ingenios tienen por objeto, con la ayuda del viento, crear un torbellino que permita cambiar las condiciones de acumulación de nieve y evitar la posibilidad de creación de largas y altas cornisas de nieve en estas divisorias que en caso de rotura y caída puedan desencadenar importantes aludes.