Ruta: Ibón de Iserias-Collado de la Moleta

Interés:

Se trata de la ruta con un alto interés deportivo, paisajístico, naturalístico y también en relación a la defensa contra aludes de nieve. La ruta permite recorrer la entrada la Canal de Izas en el entorno conocido como La Cantalera y contemplar el resto del valle al ascender al ibón de Iserías. Hay varios aspectos a destacar en la ruta como son los cambios en el paisaje vegetal, la espectacularidad del medio geológico que se atraviesa y visualiza, y el descubrimiento de los fenómenos periglaciares y del modelado glaciar en estos territorios de alta montaña.

El paisaje forestal que se atraviesa es muy diverso encontrándonos con masas de pino silvestre y pino negro, hayedos, abetales, masas mixtas de frondosas, etc. En la parte superior del trazado de la ruta el medio arbóreo se ve substituido por las superficies de pastizal de alta montaña, los afloramientos rocosos, los abundantes canchales y los conos de derrubios. El pastizal subalpino presenta un enorme interés para la fauna doméstica y salvaje. Es muy fácil contemplar manadas de sarrios, los rebecos, en el valle de Izas y entorno al ibón de Iserías.

La ruta nos permite contemplar en toda su belleza la singularidad geológica de las vertientes sur y norte del valle de Izas. Al sur nos encontramos con la cara norte del macizo calcáreo de la Pala de Ip, la Sierra de la Tronera, Pico de La Moleta e Iserías. Todos ellos con su singular estratificación, sus inmensos y pendientes canchales (fruto de los activos fenómenos periglaciares que soportan), las caprichosas formas de sus roquedos labrados por la erosión (Campanales de Izas), etc. La base de ambas vertientes está constituida por formaciones de pizarras y grauvacas que han facilitado la labor erosiva de glaciares y posteriormente de los cursos torrenciales permitiendo del desarrollo de un valle amplio y relativamente suave en su base. En las vertientes de solana nos encontramos con formaciones dominadas por las lutitas y las areniscas rojas que generan un paisaje más suave que los duros resaltes calizos y donde domina el verde de los pastizales sobre los rojos de los afloramientos rocosos. Finalmente hay que destacar la complejidad de materiales existentes en la entrada al valle, en el entorno conocido como La Cantalera. En esta zona alternan calizas masivas o tableadas con pizarras con pasaditas arenosas, etc.

En el conjunto del valle encontramos la huella de la acción de antiguos glaciares con la existencia de antiguos circos colgados como el de Samán o de Epifanio, el valle de Izas con su forma de U la verticalidad de algunas cumbres de la cara norte como La Pala de Ip, etc.

La conjunción de vegetación y entorno geológico del valle de Izas, del Circo de Samán y de la vertiente este de Los Arañones le confiere a esta ruta un valor paisajístico de primer orden. Como hitos paisajísticos de la ruta hay que destacar las vistas y la posibilidad de aproximarnos a la Cascada de Las Negras o Cascada Divina, la contemplación del Campanal de Izas, el Circo de Samán y finalmente las vistas del Pirineo occidental desde el entorno del pico de La Moleta. En las proximidades del refugio de Picaubé encontramos una zona de búnkeres, construidos con el objeto de defenderse de una hipotética invasión desde Europa, y un interesante mirador sobre la Cuenca del barranco de Estiviellas.

El descenso por la cabecera del barranco de Epifanio y, en menor medida del de Cargates, nos permitirá observar un buen número de los muros de estabilización del manto nivoso que se construyeron con mampostería de piedra con algunas construcciones de enormes dimensiones.

En la misma ruta descubriremos el papel de la cubierta arbórea en la protección contra los aludes en unas laderas pobladas mayoritariamente por pino silvestre y abeto, y con importante presencia de hayas y otras frondosas. Es muy interesante observar los múltiples ejemplares arbóreos, no importa su edad, que presentan la característica curvatura en su base originada por el empuje de la nieve en sus edades tempranas y como esta deformación basal permanece en el tiempo. Otros ejemplares por encontrarse al abrigo de los individuos superiores o por su situación orográfica se salvan de esta deformación.

Los ejemplares más añosos corresponden con la vegetación arbórea preexistente a los trabajos de intensa repoblación que se realizaron en estas laderas en la primera mitad del siglo XX. Encontramos en este sentido pies centenarios de abeto y pino, principalmente, de grandes dimensiones.